Convento de Regina Coeli

Fue fundado este convento por García Díaz de Gibraleón, natural de Sanlúcar, que redujo las casas de su habitación a forma de convento y las dio para uso y morada de religiosas, con la condición de que viviesen bajo el hábito regular y religiosos ritos de la bienaventurada Santa Clara y que no permitiesen que la iglesia fuese apellidada Convento de Regina Coeli   FOTO: F.Listáncon otro título que el de la reina del cielo (Regina Coeli).

Se terminó la obra del primitivo convento el año de 1519, y en ese mismo año lo ocuparon las monjas. Estas vivían en el convento con muchísimas estrecheses, sustentándose de las limosnas del Cabildo, vecinos y de la Casa Ducal.

De los miembros de esta hay que destacar a doña Ana de Silva y Mendoza, esposa de don Alonso VII duque, que socorrió a la comunidad con cuantiosísimas limosnas y labrándose a sus costa un nuevo convento, pues el antiguo ya amenazaba ruina. Mandó derribar la primitiva iglesia y labró otra el doble más amplia que la antigua, añadiéndole los dos magníficos y espaciosos coros alto y bajo que disfrutan ahora, y la gran pieza del refectorio. Los dobles escudos de armas de esta señora y de su esposo, el señor duque, se registran en las dos elegantes portadas de la iglesia, y en las dos fachadas interior y exterior de los coros.

La comunidad quiso reconocer lo que a esta señora debía, y para ello firmaron dos documentos ante Francisco de Aguilar, escribano de lo público en esta ciudad. En el primero, firmado el 8 de noviembre de 1603 , le concedían el patronato de su iglesia y convento, para sí y para uno de sus descendientes. El segundo, firmado el 29 de junio de 1605, le concedían a esta señora, y a su sucesores en el patronazgo, que pudiesen presentar cuatro monjas , que se recibirían sin dote alguna, y faltando cualquiera de ellas, nombrasen otra de nuevo, de forma que siempre hubiese vivas las dichas cuatro religiosas.

En la primera mitad del siglo XVIII se hicieron importantes mejoras en la iglesia, entre ellas abovedar el altar mayor y reparar y dorar su retablo, poner de mármol el suelo y disponer los altares laterales en la forma que hoy están, todo lo cual fue costeado con los bienes a que renunció la abadesa Micaela de Brananza al entrar en religión.

Bibliografía:

Semana Santa en Sanlúcar de Barrameda. http://www.semanasantasanlucar.org

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